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EL RETORNO DEL PAPA ANALIZADO POR TRES PERIODISTAS: LEÓN XIV, SUDAMÉRICA Y SU MENSAJE POL�TICO

Escribe: Daniel Gustavo Vera (*)
Edición N° 1468

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La próxima gira pastoral del papa León XIV por Uruguay, Argentina y Perú representa mucho más que una agenda de visitas institucionales o una mera peregrinación religiosa; constituye un acontecimiento geopolítico y sociocultural de primer orden. Tras un año de pontificado, la figura de Robert Prevost —primer papa no nacido en Latinoamérica que, sin embargo, se reivindica hijo de este suelo tras su extenso servicio en el norte peruano— genera una profunda expectativa en la opinión pública internacional. Para analizar los múltiples matices de este periplo, resulta revelador contrastar las reflexiones de tres analistas y comunicadores que examinan la coyuntura desde el exterior.

Conversé con Alexei Castaño, periodista colombiano y exdirector de Radio Nacional de Colombia; Úrsula Asta, comunicadora de Radio Gráfica de Argentina; y Carlos Mamani, sociólogo y periodista peruano radicado en Rusia. Sus lecturas, aunque convergentes en resaltar el perfil audaz del pontífice, abordan el fenómeno desde vertientes complementarias: el contraste existencial frente a la era de la inteligencia artificial, las deudas históricas y territoriales del Vaticano en el Cono Sur, y la confrontación directa contra las estructuras del capital financiero global.

Para el periodista colombiano Alexei Castaño, el eje diferenciador de León XIV radica en su trayectoria personal. A diferencia de sus antecesores, la formación pastoral inmediata de Prevost transcurrió en una realidad marcada por la violencia, la inseguridad y las brechas sociales del Perú, una vivencia notoriamente distinta al contexto de desarrollo desde el que emergió Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco.

Desde la perspectiva de Castaño, el pontífice, de cuna estadounidense, no solo asume y ratifica el legado de Francisco en favor de una iglesia alineada con el humanismo, la justicia social, el rechazo a los genocidios y la defensa de los derechos humanos, sino que ofrece una respuesta crítica frente a las corrientes del mundo contemporáneo. En palabras del analista colombiano, “la posición de León XIV es valiente y está en el lado correcto de la historia si nos ponemos a ver toda la barbarie que está sucediendo a nivel geopolítico”.

Castaño subraya que, en una época dominada por la fascinación tecnológica y el afán de inmediatez, el discurso papal cobra un valor contracultural. Ante el avance vertiginoso de los algoritmos y la inteligencia artificial, el líder de la Iglesia Católica apela a una desaceleración espiritual. León XIV propone “detener la prisa de avanzar al ritmo de la tecnología para volver a mirar hacia adentro”, rescatando la introspección frente al automatismo digital. Asimismo, Castaño recalca la contundencia geopolítica de Prevost al plantear un pulso abierto contra el poder de la Casa Blanca, demostrando una independencia doctrinal inédita para un obispo de Roma de origen norteamericano.

La espera argentina

Por su parte, la comunicadora argentina Úrsula Asta enfoca su análisis en la dimensión simbólica y territorial de la travesía pastoral, situando el retorno de León XIV dentro de las coordenadas socioeconómicas que atraviesa la región. Asta remarca el hecho inédito de que un obispo de Roma surgido fuera de América Latina asuma de forma explícita las banderas del tercer mundo y resalte su arraigo con el Perú. Al analizar el trasfondo de su agenda en el Cono Sur, la periodista pone especial énfasis en el impacto de la llegada del pontífice a suelo argentino, un acontecimiento esperado durante casi cuatro décadas. Como señala la comunicadora, “la última vez que un papa visitó la Argentina fue hace 39 años, cuando Juan Pablo II estuvo en abril de 1987”, un hito que se vuelve aún más trascendental al considerar que Francisco prefirió no viajar a su país natal durante sus años al frente de la iglesia de Roma.

En su lectura, Asta sostiene que los destinos elegidos por León XIV en Argentina revelan una clara prioridad ética y social, orientada hacia los sectores desfavorecidos. La inclusión en la agenda de espacios como el Pequeño Cottolengo Don Orione en Claypole (centro de asistencia a personas con discapacidad) —situado en la periferia profunda del conurbano bonaerense—, la visita a un complejo penitenciario en Luján y los encuentros previstos con el movimiento sindical responden a un contexto nacional crítico, caracterizado por la precariedad laboral, la inflación y la desigualdad. Esta cartografía pastoral, sumada a la firmeza diplomática del pontífice al recordar que “nuestro Dios quiere la paz y ama a todas las civilizaciones” frente a los discursos belicistas de Washington, genera un clima de alta expectación que trasciende a los fieles católicos e involucra a la ciudadanía en general.

Respuesta al poder

Desde una mirada sociológica y geopolítica, el analista peruano Carlos Mamani, radicado en Rusia, encuadra el accionar de León XIV dentro del hilo histórico de la doctrina social de la iglesia, estableciendo una filiación directa con la tradición inaugurada por León XIII a finales del siglo XIX. Según Mamani, la postura de Robert Prevost recupera el espíritu crítico de la encíclica Rerum Novarum, un documento precursor que cuestionó las dinámicas del poder económico y la deshumanización del trabajo. Para el sociólogo, el nuevo pontífice actualiza dicha herencia al señalar las distorsiones del modelo económico contemporáneo. “Al retomar esa égida y denunciar el imperialismo internacional del dinero, está acusando a la madre de todos los males: la usurpación de la economía productiva por parte del capital financiero especulativo”, señala.

Mamani sostiene que la sobreexpansión de la especulación bancaria y el endeudamiento impagable de las potencias occidentales constituyen el motor que cataliza los actuales conflictos bélicos y la inestabilidad internacional. En este escenario, la confrontación verbal entre León XIV y la administración del presidente Donald Trump representa una fractura de fondo con el modelo hegemónico. Frente a la diplomacia de la fuerza, el pontífice promueve la consolidación de un orden multipolar y la búsqueda de consensos globales. Esta visión del mundo, asegura Mamani, no surge de una especulación teórica, sino de la inmersión directa de Prevost en la realidad peruana. El haber ejercido la labor pastoral en Lambayeque, en contacto directo con la pobreza y las carencias del subdesarrollo, le otorga al papa “una sensibilidad por lo popular, que no es lo mismo que por lo populista”, configurándolo como un líder de perfil extraordinario, “sui generis”, en la historia reciente del Vaticano.

Actor desafiante

El cruce de estas tres miradas analíticas permite dimensionar la complejidad del retorno de León XIV a tierras sudamericanas. Mientras Alexei Castaño enfatiza la respuesta del pontífice ante la crisis de espiritualidad provocada por la aceleración tecnológica y la barbarie bélica, Úrsula Asta destaca la trascendencia territorial de su visita a una Argentina urgida de contención social y necesitada de gestos pastorales tras cuatro décadas de ausencia papal. Finalmente, Carlos Mamani desentraña los cimientos ideológicos del pontificado, vinculando su denuncia contra la especulación financiera internacional con su experiencia previa en la periferia peruana.

Castaño, Asta y Mamani convergen en definir a León XIV no como un observador neutral de la política global, sino como un actor dispuesto a desafiar a las potencias dominantes desde la autoridad moral que le otorga su paso por el mundo en desarrollo. Su periplo por Perú, Argentina y Uruguay reafirma que el centro de gravedad de la Iglesia Católica continúa desplazándose hacia el sur global, proyectando una narrativa donde la justicia social, el respeto por la diversidad de civilizaciones y la defensa de la dignidad humana se consolidan como los pilares de su pontificado.

(*) Periodista.  

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