Hace 35 años la vida de César Miranda Lucero dio un giro de 180 grados. De agente publicitario se convirtió en trabajador de la Red Asistencial Lambayeque – RAL, y con el tiempo en uno de los servidores con mayor llegada a los asegurados, caracterizado por su trato cordial y disponibilidad para ayudar. ‘Filito’, como es conocido por médicos, trabajadores y pacientes, se despide convencido en que solo el trato humanizado puede ayudar a revertir la crisis por la que atraviesa el seguro social.
“Nací en un corralón que había en la esquina de 7 de Enero y Manuel María Ízaga, donde ahora funciona el ICPNA”, cuenta Miranda Lucero, quien cesa en sus labores como Responsable de Prensa de la Oficina de Relaciones Institucionales – ORI, de la RAL ‘Juan Aita Valle’.
Si ese viejo corralón aún existiera sería insuficiente para albergar a todas las personas a las que ha ayudado como trabajador de EsSalud.
INICIOS COMO COMUNICADOR
Miranda Lucero ingresó a la seguridad social en 1988 como trabajador administrativo del Policlínico de La Victoria y luego fue destacado a la gerencia de la red que se ubicaba donde ahora está el Hospital Naymlap. Antes de eso había trabajado en la Dirección General de Comercio y en la Prefectura Departamental, al lado de Max Plaza Quevedo.
Su formación como periodista se concretó en la Escuela Jaime Bausate y Meza, a la que llegó con experiencia adquirida en diarios locales y codeándose con conocidos periodistas del medio, como José Ramírez Ruiz, ex director de La Industria, y Ricardo Cervera, fundador del diario El Ciclón. Fue precisamente Cervera quien lo bautizó como ‘Filito’.
“Erasmo Rojas y yo íbamos en un operativo de la Prefectura camino a Monsefú y escuchamos que a una mujer la llamaban: ‘Filo’, por Filomena. Erasmo se quedó con eso y se lo contó a don Ricardo Cervera, y este, en son de broma, me dijo: ‘Filomena, Filo… tú te vas a quedar como Filito. Ese será tu seudónimo’. Y así me quedé”, rememora.
En el periodismo, Miranda Lucero tuvo trato muy cercano con otros destacados hombres de la prensa como Claudio Baquedano, Freddy Medianero y Hubert Limo. Trabajó en radios como Star, Frecuencia 2000, JHC y Santa Victoria.
“Mi mayor satisfacción en este tiempo es haber ayudado a mucha gente. Nunca me imaginé trabajar en un hospital. Yo doy gracias a mi institución que me cambió la vida estructuralmente, porque una cosa es la publicidad, el periodismo de calle y otra la comunicación institucional, y más aún lidiar con médicos, enfermeras o ver a pacientes en estado crítico. Cualquier persona no lo resiste, porque se carga de una fuerza de dolor al escuchar los problemas o quejas. Es una carga emocional muy fuerte”, refiere.
Pese a su voluntad de ayuda, reconoce haber sentido en algún momento la impotencia de no poder hacer más por quienes recurrían a él.
“Muchas veces sentí dolor al no poder servir a mucha gente que ha venido mal, de otros lugares, con un dolor predeterminado. Simplemente no se ha podido atenderlos porque no hay ni la forma ni cómo hacerlo porque todo está copado. Eso llega a lo más profundo de tu ser si eres humano, una persona de bien social”, afirma.
CALIDEZ EN LA ATENCIÓN
César Miranda, quien trabó amistad con el organizador de la seguridad social en Lambayeque, el médico Juan Aita Valle, cuando este ya había dejado la gerencia de la red, asegura que distinta sería la realidad de la institución si es que se preparara a personal dedicado exclusivamente para ofrecer apoyo emocional y en la tramitación a los pacientes que acuden a los centros hospitalarios, en especial al Almanzor Aguinaga Asenjo, donde se concentra la mayor cantidad de pacientes referidos de la macroregión.
“Hay voluntarios que lo dan todo a cambio de nada, pero sería bueno que quienes ingresan a la seguridad social lo hagan con el don de servir a las personas. La persona que llega a un hospital lo hace enferma, no por diversión. El paciente no puede recibir como respuesta: ‘¡Forme su cola!’, ¡Vaya por allá!’, ¡Aquí no le toca!’ o ‘¡No le puedo atender!’. Si el paciente es hipertenso, eso puede ser muy perjudicial”, afirma.
Luego de 35 años de servicio en la seguridad social, César Miranda afirma que en Lambayeque no ha existido otro mejor funcionario que el recordado médico Juan Aita Valle, que EsSalud podría mejorar si los políticos no se inmiscuyeran en las dediciones técnicas necesarias para la gestión transparente y eficiente de los recursos, y que es urgente que se construya nueva y moderna infraestructura para la atención a los pacientes.
“Me voy con la satisfacción de haber ayudado a muchas personas, de haber cumplido con mi rol de bien social y queriendo a mis compañeros de trabajo. La brújula de mi vida cambió, cumplo 70 años y he dado lo mejor de mí por la institución. Ojalá que los políticos dejen de meterse en el seguro social, porque lamentablemente cuando se toman decisiones técnicas no se pueden aplicar porque se condicionan a los negocios y arreglos políticos”, menciona.
Miranda Lucero estudió la primaria en la escuela Nicolás La Torre y la secundaria en el Colegio Federico Villarreal, de donde egresó con la certificación de Contador Mercantil, esto último le permitió trabajar con estudios contables y auditores, en algún momento de su vida.
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