Sube!

CASA JESUITA: Semillero de formación social, espiritual y cultural

Escribe: Mag José Luis Estela Sánchez, Director Casa Jesuita Santa María
Edición N° 1431

  comentarios   

En el marco de la promoción de los valores religiosos de Chiclayo se resalta la participación de la Casa Jesuita "Santa María" en la región. Esta obra de la Compañía de Jesús a la luz de la vida de San Ignacio de Loyola patrocina e irradia en Lambayeque -y en todo el norte peruano- la riqueza de la espiritualidad ignaciana. Su presencia fundacional en esta zona por medio de los ejercicios espirituales le hace tanto bien a toda la ciudad. Su nombre de "Santa María" es simbólico ya que representa aquel hilo conductor que trenza los orígenes históricos de Chiclayo tanto espirituales como culturales.

Por ejemplo, en el corazón de Chiclayo (cerca al parque principal de la ciudad) se aviva nuestro núcleo espiritual gracias a la Catedral "Santa María", denominación similar a la de la Casa Jesuita. Otro similar sucede así con el convento franciscano -actualmente en proceso de revalorización cultural- con el que titulado también como “Santa María” se comparte aquella raíz espiritual en la misma denominación de la Casa Jesuita. Estos vínculos no son fortuitos pues recordemos que oficialmente la ciudad fue fundada bajo el nombre de "Santa María de los Valles de Chiclayo".

Por tanto, “Santa María” ha trascendido en la historia de la familia chiclayana. Es un símbolo vivo de la fe de alto calibre que por su importancia e impacto cultural aviva su profundo valor religioso para el Perú. La entronización del nombre de “Santa María” aquí en el norte peruano refleja esa fe de un pueblo vivo que cree en sí mismo sin olvidar la presencia permanente de un Dios Padre y de una Madre que lo protege, custodia y acompaña siempre. El nombre de María en Chiclayo ha labrado con gratitud un cierto emblema espiritual que ha quedado grabado en la memoria transformándose así en esa acta fundacional que ha dado origen a nuestra ciudad.

Y es la Casa Jesuita “Santa María” testimonio diligente de dicha fe. Desde su creación hasta el día de hoy año 2025 su fin sigue siendo forjar una forma de amar en términos de solidaridad en la ciudad. Esta obra jesuita se constituye como punto de referencia y de conexión de la Compañía de Jesús con la macrorregión norte del país. Desde su centro se desprenden servicios importantes como: (a) ser un centro de espiritualidad ignaciana que a través de sus Ejercicios Espirituales irradia la práctica creada por San Ignacio de Loyola; (b) ser un espacio que ofrece un entorno sano, seguro y de oración para propiciar en jóvenes y adultos, escolares y universitarios, momentos de reconexión consigo mismos y de profunda reflexión en el sentido de sus vidas; (c) es un espacio diseñado para que sus visitantes impulsen procesos de discernimiento personal y comunitario siempre a la luz de un continuo acercamiento personal con el Dios de Jesús.

La Casa Jesuita “Santa María” acoge en sus instalaciones la vida apostólica de su plataforma regional ignaciana cuyo objetivo es formar a sus colaboradores a través de una especie de aula abierta impartiendo formación sobre ética, ecología, discernimiento, familia, liderazgo y todo tipo de formación que esté relacionada con el cuidado de la casa común. El objetivo jesuita es formar líderes sociales que como ciudadanos no solo se busque el éxito o el premio individual, sino que se sientan siempre aptos, competentes, compasivos y comprometidos en el progreso del bien común de la región. Además, en esta Casa Jesuita se acompaña en la fe y se forma en valores a través de programas y de redes juveniles (como Grupo Universitario Cristiano -GUC-, Ese Joven, Magis) a cientos de jóvenes de toda la región.  La obra jesuita Santa María se torna así en un permanente semillero de formación social, espiritual y cultural para escolares, estudiantes universitarios, jóvenes emprendedores y para profesionales ya formados, vigorizando en ellos su pensamiento crítico frente a la realidad social, económica y política del país.

Durante este año 2025, la presencia de esta plataforma jesuita en Chiclayo ha colaborado en la conformación de la identidad de la comunidad chiclayana integrando en ella una dimensión espiritual encarnada en la promoción de la fe, de la ecología y de la justicia social como razón de vivir. Por ello, esta mirada jesuita -evangélica realmente- evidencia la mirada del Papa León XIV y la del Papa Francisco quienes nos motivan con insistencia el rescate del valor de nuestro patrimonio regional: vivir en unidad y fraternidad buscando sólo el bien común. Y es así que, desde la Casa Jesuita “Santa María” en el norte del Perú buscamos preservar estos espacios históricos comunitarios. Deseamos a la luz de la fe y de la justicia social resignificar nuestro camino siendo peregrinos de esperanza permanente para tantas personas que nos necesitan. 

Deja tu Comentario