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¿CÓMO DESTRUIR LA IDENTIDAD CULTURAL DE UN CENTRO HISTÓRICO?

Escribe: César Maguiña Gómez (*)
Edición N° 1439

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Primeramente, una breve definición del significado de centro histórico urbano. El centro histórico es la parte más antigua de la ciudad y en donde se encuentran las primeras edificaciones desde su fundación y que, a través de los siglos, han conservado espacios arquitectónicos con valor cultural único. Los centros históricos urbanos son fundaméntales conservarlos para preservar la memoria, identidad y desarrollo cultural de sus habitantes.

En el Coloquio de Quito, 1977, organizado por el Proyecto Regional de Patrimonio Cultural y Desarrollo PNUD/UNESCO, definió a los centros históricos como “aquellos asentamientos humanos vivos, fuertemente acondicionados por una estructura física proveniente del pasado, reconocibles como representativos de la evolución de un pueblo”. Los inmuebles de un centro urbano histórico deben de ser preservados por la homogeneidad de su arquitectura y por su valor testimonial de una época del pasado.

Además, la preservación de su patrimonio histórico arquitectónico genera fuentes de trabajo, impacta favorablemente en el turismo, trae múltiples beneficios sociales que contribuye al desarrollo económico de sus habitantes.

Estado actual en Lambayeque

La mayor parte de los centros históricos de la región Lambayeque han experimentado una creciente tugurización, deterioro de los servicios, modificaciones parciales, congestionamiento del tráfico vehicular, demolición de su arquitectura, pero el más fracturado, modificado, con ensanches de calles, descuido en la conservación de inmuebles del pasado y demolición de antiguas casonas, inclusive algunas reconocidas como patrimonio cultural de la nación, es el centro histórico urbano de la ciudad de Chiclayo, que ha perdido un buen porcentaje de sus monumentos en el área urbana, que no solamente significa la perdida física de una edificación, sino que se pierde algo más de suma trascendencia para el ciudadano, como es la memoria, la identidad cultural.

En 1962 se inició la destrucción del centro histórico de Chiclayo al demolerse totalmente la iglesia Matriz y el primer claustro del monasterio, que era parte del conjunto arquitectónico religioso del monasterio del siglo XVI de la orden franciscana. Este acto significó el inicio de una serie de demoliciones de inmuebles con valor cultural en el tejido urbano de la ciudad de Chiclayo y que no ha parado hasta la actualidad.

Es sorprendente, que las autoridades que tienen  la responsabilidad  de  proteger la herencia cultural, como lo son los bienes inmuebles de valor cultural y arquitectónico, no entiendan que la conservación del patrimonio no es una amenaza, sino es una oportunidad de desarrollo económico, social, educativo, cultural, turístico, en el que todos, la población, es la única beneficiaria.

Arquitectura republicana

La ciudad de Chiclayo es heredera de una arquitectura de estilo republicano, tipología arquitectónica que se evidenciaba en sus casonas monumentales, únicas en la región de la costa norte y talvez del país. Portada principal con dos pilastras planas de estilo dórico, no cuenta con zaguán como en las casonas virreinales. se ingresa directamente al primer patio, para encontrarse con una modesta galería techada que protege la entrada a los ambientes de la casa. De este espacio parte un pasadizo a lo largo del ambiente que termina en el segundo patio y a los amientes de servicio doméstico. Actualmente, esta arquitectura única esta desapareciendo en forma acelerada. Que significa que el centro histórico y los ciudadanos pierdan su identidad cultural

Sin tomar en cuenta estos beneficios socio-económicos que nos otorga la arquitectura histórica, en la ciudad de Chiclayo en los últimos tiempos se están produciendo una serie de demoliciones que destruyen el patrimonio arquitectónico dentro del tejido urbano del centro histórico de la provincia de Chiclayo, alterando drásticamente su nomenclatura y borrando su pasado.

Han sido demolidos en estos dos últimos años, la casona ubicada en la Av. Balta al lado de la entrada del mercado, asimismo la casona de dos plantas conocida como la casa Arbulú, ubicada en el Jr. Elías Aguirre pasando la Av. Sáenz Peña, sector Este.

Pero el último golpe dado al patrimonio arquitectónico con un alto valor cultural y a la memoria chiclayana, ha sido la lamentable demolición de la casona monumental ubicada en el Jr. Colon, entre las calles Elías Aguirre e Izaga, en esta casona histórica funciono hace años la escuela normal católica que dio origen a la USAT, hoy desaparecida. Ha esto se suma otra casona que se ubicaba al frente de este inmueble histórico, también destruida entre gallos y medianoche. Estas dos demoliciones, aparte del daño causado al patrimonio cultural arquitectónico de la ciudad de Chiclayo, afectan el entorno urbano, considerando que el Jr. Colón es una de las calles que mantiene su nomenclatura urbana auténtica con las características del antiguo Chiclayo, pisos de adoquines de piedra, calle angosta y conserva importante monumentos históricos.

Además, esta calle fue propuesta como peatonal para dedicarla a la revaloración cultural y de actividades empresariales turísticas de la región, que daría inicio para la creación de tres museos, museo de arte virreinal y de crecimiento urbano de la ciudad de Chiclayo, en el antiguo monasterio franciscano del siglo XVI; museo del desarrollo industria, siglo XIX en el antiguo Politécnico Nacional Pedro A. Labarthe y museo ferroviario en la antigua estación del Ferrocarril a Pimentel.

Destruir la casona, donde alguna vez funcionó la escuela de profesores ha puesto en peligro los planes de desarrollo turístico de la ciudad de Chiclayo y de la región Lambayeque. Termino diciendo: “El patrimonio cultural de la nación no es una amenaza, sino una oportunidad de desarrollo”.

(*) Presidente del Instituto Americano de Investigación y Conservación. 

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