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EN EL 191.° ANIVERSARIO DE LA PROVINCIA: OBISPO DE CHICLAYO LLAMA A LA UNIDAD Y AL TRABAJO CONJUNTO

Escribe: Semanario Expresion
Edición N° 1445

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  • Monseñor Edinson Farfán Córdova pide a las autoridades dejar de lado los protagonismos.

En el marco del 191.° aniversario de la creación de la provincia de Chiclayo, el obispo de la Diócesis, monseñor Edinson Farfán Córdova, ofrece un mensaje centrado en la necesidad de fortalecer la unidad entre autoridades y ciudadanía para enfrentar los principales desafíos que afectan a la ciudad. Ante el crecimiento urbano, las demandas sociales pendientes y la atención internacional generada por la referencia del Santo Padre a Chiclayo, el prelado plantea una reflexión que combina identidad, fe y responsabilidad pública.

En entrevista con Expresión, el obispo no solo recoge el sentir de la iglesia local, sino también una lectura de la realidad regional, donde persisten problemas estructurales como el manejo de residuos sólidos, el déficit de infraestructura y la necesidad de una mejor planificación urbana. Farfán Córdova insiste en que el desarrollo de la provincia dependerá de la capacidad de sus actores para trabajar de manera articulada, dejando de lado intereses individuales.

El obispo destaca que uno de los rasgos más importantes de Chiclayo es la capacidad de su población para responder colectivamente ante los llamados de liderazgo. Esta característica, dijo, ha sido reconocida incluso por el Papa León XIV cuando expresó su afecto por la diócesis.

A partir de esa referencia, Farfán Córdova explica que el reconocimiento no es casual, sino resultado de una experiencia concreta de trabajo comunitario.

“Entonces, cuando el papa dice: ‘Me ha dado tanto’, es porque cuando él convocaba, ellos respondían; la gente respondía y quedaba sorprendido. Y lo entiendo porque dice: ‘No lo hago solo’. Y lo demostró en la pandemia, en circunstancias difíciles en las que la iglesia estuvo presente ayudando al prójimo, al necesitado, aquel que había perdido algo”, afirmó.

El obispo de Chiclayo remarca que esa respuesta colectiva no surge de manera espontánea, sino que requiere acompañamiento. Según indica, los ciudadanos están dispuestos a colaborar y participar, pero necesitan líderes —tanto religiosos como civiles— que generen confianza y orienten los esfuerzos hacia objetivos comunes.

En ese sentido, sostiene que la unidad debe ser promovida desde todos los niveles, incluyendo autoridades políticas, instituciones públicas y organizaciones sociales. Para Farfán Córdova, el reto consiste en convertir esa disposición en acciones concretas que permitan mejorar la calidad de vida en la ciudad.

Experiencia de organización y proyección internacional

Uno de los ejemplos recientes de esa capacidad organizativa fue la realización de la Jornada Mundial de los Enfermos en Chiclayo, evento que sirvió como antesala de la anunciada visita papal. El obispo señala que la experiencia fue positiva y evidenció el potencial de la ciudad para acoger encuentros de relevancia internacional.

De acuerdo con su relato, la decisión de postular a Chiclayo como sede fue consultada previamente con diversos actores locales, quienes respaldaron la iniciativa.

“Cuando acepté este reto, llamé a mis sacerdotes y a mi consejo y les dije: ‘Me están planteando esta propuesta de que la sede de la jornada mundial sea en Chiclayo, ¿ustedes me ayudarían?’. Y todos, sacerdotes, laicos y autoridades, me dijeron: ‘Sí, estamos preparados’. Entonces, yo debo dar gracias porque solo no hubiese podido. Sin embargo, cuando hemos unido las fuerzas, la jornada ha sido todo un éxito”, expresa.

El evento permitió reunir a agentes pastorales de distintas partes del mundo, así como a autoridades locales, en una experiencia de intercambio y sensibilización. Farfán Córdova destaca que la respuesta de la ciudad fue valorada positivamente por los representantes internacionales, lo que refuerza la imagen de Chiclayo como un espacio de encuentro y solidaridad.

En esa línea, confirma que existe la expectativa de una posible visita del papa hacia finales de año, aunque aclaró que esta dependerá de una comunicación oficial de la Santa Sede. Mientras tanto, la ciudad se prepara con diversas acciones, entre ellas la restauración de la catedral.

Recuperación del patrimonio

El proceso de mantenimiento de la Iglesia de Santa María Catedral de Chiclayo es una de las principales intervenciones en marcha. El obispo explica que se trata de una obra necesaria, no solo por razones estéticas, sino también estructurales, debido a los efectos de la humedad.

Precisa que la intervención cuenta con el respaldo del Gobierno Regional de Lambayeque y que se realiza con asesoría técnica especializada.

“Se está invirtiendo aproximadamente 2 millones 300 mil soles. Se está calculando para tres meses. Esperamos que para finales de mayo o la primera semana de junio ya estemos terminando los trabajos y que los fieles puedan participar nuevamente de la eucaristía dentro de la catedral”, indicó.

Monseñor Farfán también resalta el apoyo de la comunidad, que ha permitido el cierre temporal del templo para ejecutar las obras, así como la participación de profesionales encargados de garantizar una intervención adecuada.

Además de la catedral, el obispo aborda la situación de otros espacios patrimoniales, como el inmueble ubicado en la calle Colón y la capilla La Verónica. En ambos casos, señaló que se vienen evaluando alternativas de recuperación, aunque aún se requiere el desarrollo de proyectos técnicos rigurosos.

En el caso del inmueble de Colón, propiedad del obispado, explica que existe la intención de destinarlo a una obra social que beneficie a la comunidad, posiblemente un espacio de uso cultural o institucional. Respecto a La Verónica, confirmó que se mantienen coordinaciones con el Ministerio de Cultura para su eventual restauración.

Realidad social y rol de la iglesia

El obispo también ofrece un panorama de la diócesis, que abarca las provincias de Lambayeque, Ferreñafe, Chiclayo y parte de Cajamarca. En total, detalla, existen 50 parroquias y dos zonas de misión en la sierra, donde las necesidades son más urgentes.

Destaca el trabajo social que realiza la Iglesia a través de comedores populares y programas de apoyo a poblaciones vulnerables, incluyendo migrantes.

Según explica, muchas parroquias han desarrollado una cultura solidaria que se refleja en la participación de los fieles, quienes contribuyen con alimentos y recursos para sostener estas iniciativas.

Asimismo, subraya la importancia de la educación como herramienta para superar la pobreza, especialmente en zonas rurales como la provincia de Santa Cruz. En ese sentido, menciona la necesidad de impulsar el licenciamiento de un instituto pedagógico que permita formar docentes y fortalecer el sistema educativo local.

El obispo enfatiza que estas acciones requieren el compromiso de múltiples actores, incluyendo autoridades, instituciones educativas y sociedad civil.

Llamado frente a los desafíos de la ciudad

Monseñor Farfán Córdova hace un llamado directo a las autoridades de Chiclayo para priorizar el trabajo conjunto y evitar los protagonismos que, según afirma, dificultan la ejecución de proyectos.

“Autoridades, trabajemos juntos, aprendamos a dialogar, a sentarnos. Necesitamos gestión, no necesitamos protagonismos. No necesitamos la foto de decir ‘yo lo hago’. Necesitamos realmente unir fuerzas para poder sacar proyectos comunes que beneficien a nuestra ciudad”, expresa.

El obispo advierte que la falta de coordinación entre instituciones ha impedido resolver problemas fundamentales, como el manejo de residuos sólidos y la infraestructura urbana. En ese sentido, considera que es necesario focalizar esfuerzos en proyectos concretos y sostenibles.

“Cuando una persona dice: ‘Yo, yo, yo’, se pierde el bien común. Yo veo mucho liderazgo en Chiclayo, pero ser líder también implica ser humilde, aceptar errores y trabajar con otros”, añade.

También vincula este llamado con el contexto electoral, señalando que los ciudadanos tienen la responsabilidad de elegir autoridades con criterio y compromiso. Indicó que el desarrollo de la ciudad dependerá no solo de quienes gobiernan, sino también del respaldo y vigilancia de la población.

Finalmente, subraya que Chiclayo enfrenta una oportunidad histórica, especialmente ante el incremento del turismo religioso y la atención internacional. Sin embargo, advierte que este momento exige decisiones responsables y acciones concretas.

Para el obispo, el camino hacia el bicentenario de la provincia debe estar marcado por la unidad, la planificación y el compromiso con el bien común, como base para construir una ciudad más ordenada, inclusiva y solidaria.

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