En el mes del aniversario de la provincia de Chiclayo, el debate sobre la limpieza pública y la gestión de residuos sólidos vuelve a ocupar un lugar central en la agenda ciudadana. Considerada durante años como una de las principales debilidades de la ciudad, esta problemática ha sido objeto de cuestionamientos constantes por parte de vecinos, visitantes y medios de comunicación. Ante ello el biólogo Benhur Zambrano Chávarry, gerente de Desarrollo Ambiental de la Municipalidad Provincial de Chiclayo, expone los avances, retos y estrategias implementadas por la actual gestión edil para enfrentar esta situación.
El funcionario destaca que, a diferencia de periodos anteriores, la actual administración ha planteado una estrategia integral que articula componentes normativos, operativos, educativos y de infraestructura, con el objetivo de lograr una transformación sostenida en la gestión ambiental de la ciudad.
Zambrano Chávarry señala que uno de los principales cuestionamientos históricos a la gestión municipal ha sido la ausencia de una estrategia clara en el manejo de residuos sólidos. Frente a ello, asegura que la actual administración ha desarrollado un enfoque estructurado que aborda el problema desde diferentes frentes.
“Cuando hablamos de gestión ambiental tenemos varias líneas. Primero, es la parte normativa, que estamos viniendo trabajando con ordenanzas. Luego viene la parte operativa logística, con maquinaria, convenios con el gobierno regional y el Ministerio del Ambiente, y la adquisición propia de la municipalidad”, explica.
En ese sentido, detalla que la comuna ha incorporado nueva maquinaria, entre ellas ocho compactadoras, cuatro volquetes, tres minicargadores, una motoniveladora y un rodillo, con el propósito de fortalecer la capacidad operativa del servicio de limpieza pública.
A ello se suma la reestructuración del recurso humano, lo que ha permitido ampliar significativamente la cobertura del servicio. Según indicó, anteriormente solo se barría alrededor del 35 % de la ciudad, mientras que actualmente se alcanza casi el 100 %.
“No existe ni un asentamiento humano, ni un pueblo joven, ni una organización que pueda decir que no pasamos. Pasamos por todos los sitios en los horarios que hemos evaluado”, afirmó.
Cobertura total y retos ciudadanos
Pese a los avances en la recolección de residuos, el funcionario advirtió que uno de los principales problemas persiste en el comportamiento de la ciudadanía. En particular, cuestionó la falta de respeto a los horarios establecidos para sacar la basura, lo que genera focos de contaminación incluso en zonas ya atendidas.
“Si pasa el compactador a las 7:00 a. m., yo saco mi residuo a las 6:40 o 6:50. Pero hay personas que lo sacan a las diez u once de la mañana, después que el camión ya pasó. Entonces, no nos pueden decir que la gestión no hizo su trabajo. Esa ya es una cuestión de educación”, enfatizó.
En esa línea, sostuvo que el problema de la limpieza pública no puede atribuirse exclusivamente a la municipalidad, sino que requiere un compromiso activo de la población.
“Yo encuentro diez cuadras limpias y una bolsa de residuos en una esquina. Eso no es la gestión, esa es la educación”, remarcó.
Educación ambiental como eje clave
Uno de los pilares de la estrategia municipal es el componente educativo, desarrollado a través del programa Educa, que busca generar cambios sostenidos en los hábitos de la población.
Zambrano Chávarry explica que este programa tiene dos enfoques: uno escolarizado, dirigido a instituciones educativas y universidades, y otro de carácter masivo, orientado a la ciudadanía en general mediante campañas de sensibilización.
“Tenemos profesionales educando a la población en dos tipos: la educación escolarizada con colegios, inicial, primaria, secundaria y universidades, y la educación masiva popular con toda la población”, indica.
Asimismo, destaca iniciativas como el “Sábado de fiesta ambiental”, mediante el cual se llevan actividades de sensibilización a diferentes sectores de la ciudad.
No obstante, reconoce que los cambios culturales requieren tiempo. “Un año es poco. Esto es de varios años hasta lograr una cultura ambiental”, sostiene.
Reciclaje y economía circular
Otro de los componentes de la estrategia es el impulso al reciclaje y la economía circular. Sin embargo, el funcionario admite que aún existe un bajo nivel de participación ciudadana en este ámbito.
“Todavía debemos estar en un 5 % de la población que realmente separa sus residuos de manera efectiva”, señala.
A pesar de ello, destaca que el programa de reciclaje ha permitido mejorar las condiciones económicas de los recicladores formales.
“Antes la tenían muy dura, pero con nosotros han triplicado o duplicado sus ingresos. Vale la pena incluirlos en este mecanismo”, afirma.
Relleno sanitario y recuperación del botadero
Uno de los principales avances señalados por el funcionario es la construcción del nuevo relleno sanitario en las pampas de Reque, considerado el tercero más grande del país.
“Tenemos un relleno de 20 hectáreas y dos plantas de valorización, de residuos orgánicos e inorgánicos. Es histórico para Chiclayo”, destaca.
La infraestructura, que se encuentra en un 90 % de avance, permitirá un manejo más adecuado de aproximadamente 700 toneladas de residuos diarios.
Además, anuncia la próxima firma de un convenio con el Ministerio del Ambiente para la recuperación de más de 400 hectáreas contaminadas en la zona de Reque, considerada durante décadas como uno de los botaderos más grandes del país.
“Es una de las mejores noticias ambientales no solo de Chiclayo, sino del Perú, porque es un botadero de más de 50 años que se va a cerrar”, afirma.
Fiscalización y participación ciudadana
En paralelo a las acciones operativas y educativas, la municipalidad ha fortalecido los mecanismos de fiscalización para sancionar a quienes incumplen las normas ambientales.
Zambrano Chávarry informa que se han implementado canales de comunicación directa con la ciudadanía, incluyendo un número de WhatsApp para reportar infracciones.
“Si alguien ve que un vecino saca su basura fuera de horario o arroja desmonte en la vía pública, puede tomar una foto y enviarla. Nosotros actuamos”, explica.
En ese sentido, hizo un llamado a la población a evitar confrontaciones y canalizar sus denuncias a través de estos medios.
“No se peleen. Envíen su foto o su video y nosotros hacemos el trabajo como corresponde”, indica.
Proyectos pendientes y obstáculos
A pesar de los avances, el funcionario reconoce que aún existen proyectos pendientes, como la planta de transferencia contemplada en el plan Chiclayo Limpio, actualmente paralizada por problemas administrativos y actos de corrupción.
“Nos hace falta el expediente. Nadie puede ubicarlo. Hemos pedido información por todos los medios, pero no aparece”, señala.
Ante esta situación, la municipalidad evalúa realizar un peritaje para cerrar la obra y retomar el proyecto con apoyo del gobierno regional y el Ministerio del Ambiente.
Al ser consultado sobre el estado actual de la ciudad, Zambrano Chávarry evita calificaciones simplistas y prefiere destacar el proceso en curso.
“Chiclayo es una ciudad que ha iniciado a hacer gestión ambiental en todos sus ítems. Tiene una líder que impulsa y profesionales que están encaminando, pero también tiene población que está asumiendo su rol”, expresa.
Asimismo, subraya que la actual gestión dejará una base sólida para futuras administraciones, incluyendo infraestructura, maquinaria y programas en marcha.
“Estamos dejando relleno, maquinaria, planes operativos, programas educativos y el convenio para recuperar Reque. Hay un resultado de la gestión”, afirma.
Finalmente, hace un llamado a la ciudadanía a asumir un rol activo en el cuidado de la ciudad.
“No le pedimos que salga a barrer. Le pedimos lo más sencillo: respete el horario y no ensucie la ciudad. Eso es amar el lugar donde vivimos”, concluye.
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