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KEIKO FUJIMORI: “Tengo el reto de devolverle la confianza y la esperanza a la gente”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1456

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  • Presidenta electa marcó distancia de la forma de gobierno de su padre, Alberto Fujimori.

Al concluir el procesamiento y la contabilización del 100 % de las actas electorales oficiales por parte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales - ONPE, se ratificó de manera definitiva que Keiko Sofía Fujimori Higuchi asumirá la presidencia de la república del para el período constitucional 2026-2031. Esta definición se concreta tras una densa campaña y la participación del electorado nacional, así como de los ciudadanos peruanos residentes en el exterior. El respaldo en los distritos electorales de la diáspora incidió de manera directa en el resultado final del balotaje, otorgándole la ventaja matemática necesaria para consolidar su elección en este cuarto intento con una diferencia de poco más de 49 mil votos.

Luego de la difusión de las cifras oficiales que sellaron el término del conteo físico de los sufragios, la presidenta electa ofreció su primera entrevista formal al periodista Ismael Cala. Durante este encuentro, que marca el inicio de sus apariciones públicas como jefa de Estado electa, Fujimori Higuchi abordó diversos aspectos de su trayectoria personal y pública, detalló los lineamientos metodológicos de su formación familiar, expuso su posición respecto a la institucionalidad del Estado y expuso las discrepancias metodológicas y operativas que mantiene con la gestión desarrollada por su padre, el expresidente Alberto Fujimori. La conversación sirvió como plataforma para analizar el quiebre de la tradicional regla política de "la tercera es la vencida", requiriendo en su caso una cuarta candidatura consecutiva para acceder al sillón presidencial.

Su rol en la década del 90

Durante el diálogo, Fujimori Higuchi abordó la secuencia de hechos que la llevaron a asumir funciones públicas a los 19 años, en agosto de 1994, en el contexto del proceso de divorcio de sus progenitores, Alberto Fujimori y Susana Higuchi. Según explicó, la propuesta inicial provino de una llamada directa de su padre desde el Palacio de Gobierno, quien le planteó la posibilidad de acompañarlo en los compromisos oficiales y recepciones internacionales tras la separación conyugal. La respuesta inicial de la entonces estudiante de segundo año de la Universidad de Boston fue la negativa. Sobre este punto, recordó haberle dicho: "De ninguna manera, estoy estudiando en la universidad y me parece una responsabilidad muy grande que no voy a poder asumir por la edad, por las circunstancias en la que estoy y porque no quiero hacerlo en medio del divorcio de los dos".

Posteriormente, la decisión varió tras una consulta directa con su madre. La presidenta electa manifestó que Susana Higuchi respaldó la iniciativa y, empleando un tono de ironía, la instó a aceptar la posición. Según el relato, su madre le expresó: "Oye, me parece una excelente idea. Sería lo único bueno que hace tu papá".

Ante este panorama, Keiko Fujimori llamó nuevamente a su progenitor para comunicarle la decisión final: "Mi mamá está totalmente de acuerdo. Así es que, bueno, si voy a tener el respaldo de ambos, voy a asumir esa oportunidad". Tras obtener la conformidad de ambos padres, se procedió a la formalización de sus actividades como primera dama, las cuales se iniciaron de manera oficial en el marco de la Cumbre de las Américas, foro internacional presidido por la entonces primera dama estadounidense, Hillary Clinton. En dicho foro, a pesar de las recomendaciones iniciales de mantener un perfil bajo, decidió intervenir activamente para exponer sobre la importancia de la educación pública.

Respecto a la dinámica posterior entre sus progenitores, que, tras varias décadas de interrupción en los canales de comunicación directos y un divorcio complejo, se produjo un acercamiento y un proceso de perdón en los años finales de sus vidas. Detalló que, tras recuperar su libertad mediante un indulto humanitario, Alberto Fujimori se trasladó a residir a su domicilio y que el deceso del exmandatario aconteció en la habitación y en la cama que correspondía a Susana Higuchi, quien había fallecido cuatro años y medio antes debido a un cuadro oncológico.

Fujimori Higuchi relató que, antes de la partida de su madre en la unidad de cuidados intensivos, se coordinó una llamada telefónica desde el centro penitenciario para que el expresidente pudiera expresarle palabras de despedida, un hecho que, según su declaración, precedió en ocho horas al fallecimiento de Higuchi. Recordando las palabras de su padre, citó: "Susana, tenemos cuatro hijos hermosos. Cinco nietos maravillosos, hemos cumplido, Keiko y Kenji se han reconciliado porque además estuvimos peleados mi hermano y yo. Se han reconciliado. Si tienes que partir, anda yendo y me esperas".

Diferencias institucionales con Alberto Fujimori

Uno de los puntos centrales de la exposición de Keiko Fujimori se centró en la delimitación de su propio perfil político respecto al legado de la administración de la década de 1990. Al evaluar las descripciones de la prensa internacional —mencionando coberturas de medios impresos estadounidenses como el Wall Street Journal y el Washington Post que la vinculaban directamente con el régimen autocrático de su padre bajo la denominación de "hija de un dictador"—, argumentó que su propuesta busca establecer un lineamiento original y diferenciado en la conducción del Estado. Si bien manifestó un sentimiento de "profundo orgullo, orgullo, satisfacción, alegría de saber que mi padre hizo muchísimo por nuestro país con sus defectos, con sus virtudes, pero hoy el Perú es otro y es gracias a él", subrayó que su gestión gubernamental no será una réplica de dichos métodos.

Al ser consultada sobre los elementos de la gestión de Alberto Fujimori que no adoptará en el período 2026-2031, la mandataria electa señaló de manera directa la falta de institucionalidad como una de las principales falencias de dicho periodo histórico.

"Mi padre en su pragmatismo no fue tan institucional. Y se ven en varias de sus decisiones en su pésima relación con la prensa, en su mala relación con los partidos políticos". En contraposición a dichos antecedentes, Fujimori Higuchi afirmó poseer una formación de carácter institucional, con un respeto estricto al estado de derecho y a los mecanismos de la democracia representativa. Señaló que su labor en los últimos años se ha enfocado en la edificación de un partido político formal, Fuerza Popular, afirmando que "estoy en el esfuerzo de construir un partido político formal que perdure en el tiempo, que vaya más allá de mi apellido. Fuerza Popular tiene que ser un legado para mi país. Ya eso es una primera gran diferencia; habrán muchas seguramente".

Lineamientos de gobierno

Inquirida sobre el diagnóstico de la realidad nacional y el nivel de influencia ejercido en el pasado, desestimó la premisa de que su agrupación política haya ejercido labores de gobierno de manera fáctica en los periodos legislativos previos a su elección, a pesar de haber contado con mayorías parlamentarias sustanciales. Explicó que la acción gubernamental se circunscribe de forma exclusiva a la administración del Poder Ejecutivo, el cual posee la facultad constitucional de diseñar e implementar políticas públicas, ejecutar infraestructura escolar y vial, administrar el presupuesto nacional y optimizar las prestaciones del sistema de salud en las regiones periféricas del territorio.

Añadió que el rol desempeñado por su bancada en el Congreso de la República se limitó a las funciones constitucionales de legislación, representación y fiscalización de los Gobiernos de turno.

"Es verdad también que en un momento caímos en el círculo vicioso de la confrontación, por supuesto. Pero de eso aprendimos, Ismael. Y yo creo que lamentablemente todavía en el Perú está muy polarizado y el odio y el insulto ha formado parte también de esta última campaña", señaló.

Para la gestión que se inicia el 28 de julio, Fujimori Higuchi identificó a la inseguridad ciudadana y al accionar de la delincuencia común y organizada como los principales desafíos del país, desplazando el eje de preocupación histórica del terrorismo clásico hacia el control del orden interno contemporáneo.

"En lo esencial creo que vamos a trabajar muchísimo por recuperar la paz porque hoy hay un miedo, no de terrorismo, un miedo frente a la delincuencia, la inseguridad. Es muchísimo el mayor problema, la inseguridad de Perú", dijo.

Aseguró que su prioridad estará orientada a la recuperación de la seguridad pública y a la generación de condiciones de confianza para la inversión y el desarrollo social. "Tengo un reto similar, recuperar el orden, pero también de devolverle la confianza y la esperanza a la gente. Ese es mi gran reto. Ese es mi gran objetivo, devolverle la confianza y la esperanza, la ilusión a las personas", añadió.

Al analizar la polarización reflejada en los resultados de la jornada electoral, donde diversos sectores geográficos, particularmente en la zona sur del país, mostraron un respaldo adverso y mayoritario hacia opciones opositoras, la mandataria electa reconoció la existencia de divisiones profundas en el electorado. Sostuvo que su estrategia durante el desarrollo de la última campaña evitó la réplica a las descalificaciones de sus opositores y concluyó que el principal encargo de su administración será la conducción de un proceso de reconciliación y unidad nacional orientado a mitigar las tensiones políticas de la sociedad peruana.

Voto del exterior

Un componente determinante en el resultado definitivo validado por la ONPE fue el comportamiento electoral de los ciudadanos peruanos residentes en el extranjero. Keiko Fujimori enfatizó que el voto de la diáspora representó un soporte cuantitativo crucial para revertir las tendencias desfavorables registradas en algunas regiones del interior del país, particularmente en el sur.

"Si uno analiza, por ejemplo, los votos del sur que han sido adversos en esta elección, han sido muchos más. Y yo tengo mucho por agradecer a los que votaron por mí y a los que no votaron por mí", dijo.

Este fenómeno demográfico y electoral evidencia la dualidad del respaldo civil con el que contará al iniciar su mandato, dividida entre una fuerte resistencia interna en sectores rurales e históricos y una sólida aceptación en las colonias de migrantes en el exterior.

Fujimori Higuchi concluyó señalando que los periodos de reclusión preventiva y los sucesivos reveses electorales sufridos en los procesos previos funcionaron como un factor de maduración personal y política que modificó su aproximación al liderazgo. Manifestó que esta experiencia previa le permitirá asumir la conducción del Estado con una perspectiva de mayor serenidad, evitando las dinámicas de confrontación directa que caracterizaron la política peruana reciente, con el objetivo de establecer canales de diálogo con los sectores que no respaldaron su candidatura.

“Hoy estoy más madura, efectivamente. Yo creo que a mí los momentos tan difíciles me forjaron, me hicieron más fuerte, no solamente a mí. Lo veo en mis hijas. Más serena, más fuerte y con ganas de trabajar y de transformar el Perú", enfatizó.

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