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LA CIENCIA POLÍTICA EN EL NORTE DEL PERÚ: Trece años formando profesionales para fortalecer la democracia

Escribe: José Carlos Sånchez Manayay (*)
Edición N° 1456

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"El hombre es por naturaleza un animal político". La célebre afirmación de Aristóteles sigue teniendo plena vigencia más de dos mil años después. Vivimos en sociedad, tomamos decisiones colectivas, elegimos autoridades, participamos en instituciones y enfrentamos desafíos comunes que requieren organización, diálogo y liderazgo. En otras palabras, la política forma parte de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, comprenderla exige mucho más que opiniones o percepciones; requiere conocimiento, investigación y análisis. Esa es la esencia de la ciencia política.

¿Qué estudia la ciencia política?

En el Perú, la política suele asociarse con crisis, elecciones o conflictos que dominan el debate público. Sin embargo, más allá de la coyuntura, existe una disciplina que estudia estos fenómenos con rigor científico: la ciencia política. Su objeto de estudio comprende el Estado, el poder, las instituciones, los sistemas de gobierno, la participación ciudadana, las políticas públicas y la gobernanza, con el propósito de comprender cómo funcionan las instituciones, explicar los problemas públicos y aportar soluciones que fortalezcan la democracia. Aunque sus raíces se remontan a la filosofía clásica, fue durante el siglo XX cuando la ciencia política se consolidó como una disciplina autónoma, incorporando métodos de investigación y análisis que, como sostenía Giovanni Sartori, permiten comprender la realidad política más allá de la intuición y la opinión.

La descentralización de la ciencia política

La institucionalización de la ciencia política en el Perú fue un proceso gradual. Durante muchos años, su estudio estuvo ligado al derecho, la sociología y la administración pública, hasta que universidades como la Universidad Nacional Federico Villarreal, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Pontificia Universidad Católica del Perú impulsaron su desarrollo como una disciplina autónoma. Sin embargo, la formación de politólogos permaneció concentrada principalmente en Lima, limitando el acceso de estudiantes de las regiones.

Este escenario comenzó a cambiar con la descentralización de la enseñanza de la ciencia política. En ese contexto, la creación de la Escuela Profesional de Ciencia Política de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, en 2013, marcó un hito para Lambayeque y el norte del Perú, al ampliar las oportunidades de formación especializada y contribuir a la preparación de profesionales comprometidos con la investigación, la gestión pública, la gobernanza y el fortalecimiento de la democracia.

Trece años formando politólogos

A trece años de su creación, la Escuela Profesional de Ciencia Política de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo ha demostrado que descentralizar el conocimiento también significa generar oportunidades para transformar la realidad y contribuir al desarrollo del país desde las regiones.

Hoy, sus egresados se desempeñan en diversos ámbitos del sector público, privado y académico, aportando desde distintas especialidades al fortalecimiento institucional, la gestión pública y la consolidación democrática. Su presencia también se ha fortalecido en las universidades, donde contribuyen a la formación de nuevas generaciones mediante la docencia, la investigación y la producción de conocimiento.

Asimismo, cuentan con las competencias para desempeñarse como consultores en comunicación política, estrategia electoral, análisis de opinión pública, gestión de campañas, asuntos públicos y elaboración de políticas institucionales, brindando asesoría técnica en procesos políticos y organizacionales. Del mismo modo, participan en organizaciones de la sociedad civil, proyectos de cooperación internacional, centros de investigación y empresas privadas, evidenciando que la ciencia política posee un campo de acción cada vez más amplio y en constante evolución.

Esta diversidad de espacios y oportunidades laborales refleja la consolidación de una profesión que ha trascendido el ámbito de la política partidaria. Hoy, el politólogo es un profesional capaz de analizar escenarios complejos, interpretar la dinámica del poder, diseñar estrategias, formular y evaluar políticas públicas, así como generar evidencia para una mejor toma de decisiones.

En un contexto donde las instituciones enfrentan desafíos permanentes y la ciudadanía demanda mayor transparencia, eficiencia y gobernanza, el aporte de los politólogos resulta cada vez más relevante para fortalecer el Estado y contribuir al desarrollo sostenible del país.

Una disciplina con futuro

Los trece años de la Escuela Profesional de Ciencia Política de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo representan una oportunidad para reconocer el camino recorrido y reflexionar sobre el papel que esta disciplina desempeña en el fortalecimiento de la democracia. En un país que enfrenta desafíos como la consolidación institucional, la mejora de las políticas públicas, la descentralización y la recuperación de la confianza ciudadana, la ciencia política aporta herramientas para comprender la complejidad de los procesos públicos y contribuir, desde el análisis y la investigación, a la construcción de soluciones orientadas al bien común.

La ciencia política forma profesionales comprometidos con el análisis, la ética y el servicio público, demostrando que fortalecer la democracia también implica construir instituciones sólidas y un Estado al servicio de la ciudadanía.

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(*) Politólogo.

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EL TOBILLO ROTO Y EL FRANKENSTEIN CURRICULAR: CrĂ­tica al Aprendizaje Basado en Proyectos - ABP

Escribe: Leonardo Tuñoque Becerra (*)
Edición N° 1456

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Hay modas pedagógicas que llegan al colegio con cara de innovación, pero con alma de trámite. Una de ellas es esa obsesión por integrarlo todo: Matemática, Comunicación, Ciencia, Arte, Educación Física, Tutoría, robótica, ciudadanía, emprendimiento y, si alcanza el tiempo, crianza de cuyes sostenibles.

Todo en un solo proyecto. Todo en una sola experiencia. Todo en una sola matriz. Porque, claro, si no aparece en la matriz, no existe. La pedagogía reducida a Excel: triste destino para una profesión que alguna vez soñó con formar personas.

El problema no es integrar. Integrar puede ser maravilloso cuando tiene sentido. El problema es fingir integración donde solo hay presión administrativa. Allí aparece el monstruo: un Frankenstein curricular, cosido con competencias, indicadores, desempeños, evidencias y verbos de Bloom, pero sin pulso pedagógico.

La metáfora del tobillo roto lo explica mejor que cualquier capacitación de tres horas. Si alguien se rompe el tobillo, necesita un traumatólogo. Quizá un hematólogo. Pero nadie llama al dentista, al oftalmólogo y al dermatólogo para decir que el tratamiento fue interdisciplinario. Eso no sería atención integral. Sería una junta médica absurda con acta, firma y refrigerio.

En la escuela pasa igual. Si un problema exige medir, calcular o interpretar datos, entra Matemática. Si exige argumentar, leer críticamente o redactar, entra Comunicación. Si exige comprender fenómenos naturales, entra Ciencia. Pero si el problema no necesita Educación Física, no la metas con fórceps. No obligues al estudiante a hacer sentadillas para “vivenciar” la fotosíntesis. La innovación también tiene límites, aunque algunos formatos no lo sepan.

Forzar no ayuda

Forzar áreas donde no encajan no profundiza el aprendizaje: lo vuelve confuso. El alumno termina preguntándose por qué está haciendo un afiche, una maqueta, una tabla estadística y una coreografía para resolver un problema que, en realidad, necesitaba lectura, análisis y criterio. Mucha actividad, poca comprensión. Mucho movimiento, poca dirección. Mucho “producto final”, poco pensamiento.

La educación por competencias no debería ser una excusa para mezclarlo todo como ensalada de buffet. Competencia significa movilizar saberes con pertinencia. Esa palabra debería estar en la puerta de toda sala de profesores: pertinencia. No todo entra. No todo suma. No todo merece ser integrado.

A veces, enseñar por separado es lo más serio. Hay aprendizajes que requieren secuencia, práctica, error, retroalimentación y tiempo. No todo debe disfrazarse de proyecto. No todo contenido necesita sombrero de innovación. Hay momentos en que una buena explicación, un ejercicio bien planteado y una discusión inteligente valen más que veinte cartulinas de colores pegadas con silicona emocional.

La verdadera pregunta no es: “¿Cómo meto todas las áreas en este proyecto?”. La pregunta seria es: “¿Qué saberes necesita este problema para ser comprendido con profundidad?”. Esa diferencia separa la pedagogía auténtica de la coreografía administrativa.

Porque al final, cuando el tobillo está roto, lo urgente es curar el tobillo. No convocar a medio hospital para que todos aparezcan en la foto. Y en educación ocurre lo mismo: si el aprendizaje está fracturado, no lo arregla una integración forzada. Lo arregla un docente con criterio.

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(*) Consultorio Psicológico Virtual NeuroNitas.

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PERÚ APRUEBA REGLAMENTO: Para promover el transporte marítimo de cabotaje

Escribe: Ruy DĂ­az Sotomayor (*)
Edición N° 1456

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El estado Peruano, a través del Ministerio de Transportes y Comunicaciones “aprobó el Reglamento de los Mecanismos de Promoción del Cabotaje mediante el Decreto Supremo N.° 014-2026-MTC, publicado en el diario oficial El Peruano, con el propósito de fortalecer el transporte marítimo de carga entre puertos nacionales y contribuir al desarrollo de una logística más eficiente”. (Mundo Marítimo: Información Marítima de Latinoamérica).

Desde la perspectiva de un ingeniero naval, la aprobación del presente Reglamento para promover el transporte marítimo de cabotaje representa un avance estratégico de gran importancia para el desarrollo sostenible y competitivo del sector marítimo en el País, especialmente para la región de Lambayeque. Este reglamento no solo responde a una necesidad de modernización en cuanto y tanto a la urgente infraestructura marítima que necesitamos, como lo señale oportunamente en el artículo de opinión  “Importancia de las terminales por cabotaje para el desarrollo económico, social y ambiental, publicada en el Semanario Regional Expresión, Ed. 1404 del 12 de junio 2025”, sino que también impulsa una serie de beneficios económicos, sociales y sobre todo técnicos que son fundamentales para potenciar la eficiencia logística y fortalecer la economía nacional.

En primer lugar, desde un punto de vista técnico, la normativa fomenta la incorporación de tecnologías avanzadas, de vanguardia, en la gestión y operación de las embarcaciones y puertos. La modernización de la flota y la infraestructura portuaria permite mejorar la seguridad marítima, reducir los tiempos de tránsito y minimizar el impacto ambiental, aspectos esenciales para una operación eficiente y responsable. La adopción de soluciones multimodales y sistemas integrados de gestión logística facilitará rutas más directas y seguras, optimizando recursos y reduciendo particularmente costos operativos, en todos los aspectos, lo que se traduce en una mayor competitividad para las empresas nacionales.

Perspectiva y normatividad

Desde una perspectiva estratégica, el reglamento contribuye a diversificar y fortalecer la matriz de transporte del país, complementando los medios terrestres y aéreos. Esto es especialmente relevante para nuestra región, que contaría en los años venideros con un terminal portuario con potencial para convertirse en un centro logístico regional e internacional. La mejora en la conectividad marítima facilitará el movimiento de productos agroindustriales, pesqueros y otros bienes de exportación e importación, permitiendo a los productores locales acceder a mercados internacionales de manera mucho más eficiente y con menores costos, lo cual incrementaría la rentabilidad y el valor agregado de sus productos.

Asimismo, la implementación de esta normativa promueve la creación de empleo especializado, capacitado en el sector naval y marítimo, desde la construcción y mantenimiento de embarcaciones hasta la operación portuaria y la gestión logística. Esto generaría oportunidades de crecimiento socio económico en la región Lambayeque y articuladamente en todo el país, incentivando la formación de capital humano calificado y fortaleciendo la industria naval peruana frente a la competencia internacional.

Desde un enfoque de desarrollo regional, el impulso al transporte marítimo de cabotaje favorece la descentralización y la integración territorial, permitiendo que regiones alejadas de los grandes centros urbanos puedan beneficiarse de una infraestructura adecuada y eficiente. Esto contribuye de alguna u otra manera a reducir las desigualdades entre regiones, promoviendo la inclusión social y potenciando el desarrollo productivo local, sobre todo en sectores como la agroindustria, la pesca y el comercio que son pilares económicos para nuestra región.

Desde el contexto internacional, la modernización y expansión del sistema marítimo peruano, impulsada por este reglamento, posiciona al Perú como un país más competitivo en los mercados globales. La mayor eficiencia logística, la seguridad en las operaciones y el compromiso con la sostenibilidad ambiental, fortalecen la imagen del estado Peruano como un país que apuesta por un comercio exterior responsable y dinámico, abriendo nuevas oportunidades para la inversión extranjera y a la integración regional en el ámbito marítimo.

Para concluir cabe destacar que la aprobación de este reglamento no solo significa un avance en la infraestructura y tecnología marítima, sino también un paso estratégico hacia una economía más inclusiva, competitiva y sostenible, con beneficios directos para la población, para los habitantes de nuestra región y para el sector marítimo en general.

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(*) Ingeniero Naval, magíster en Gestión Pública, egresado de la maestría en Administración Marítima y Portuaria.

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ENTOMOLOGÍA MÉDICA: La ciencia silenciosa que le frena el paso al dengue en Lambayeque

Escribe: José Manuel Rivas (*)
Edición N° 1456

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En una región históricamente golpeada por brotes de dengue, la entomología médica es la primera línea de defensa. Detrás de la tranquilidad ciudadana, un equipo invisible de biólogos entomólogos libra una batalla diaria para decodificar las estrategias de supervivencia de un insecto que aprende a resistir a los plaguicidas, transformando la ciencia de laboratorio en un escudo comunitario.

 

La historia del control de vectores en el Perú es una constante carrera armamentista. Desde la década de 1990, se han alternado sustancias químicas para contener al vector. En los noventa predominaron Organofosforados como el Fenitrotión y el Malatión para adultos, y el Temefós como larvicida. Entre 2002 y 2011, el MINSA introdujo Piretroides (Deltametrina, Cipermetrina y Alfa-cipermetrina).

Esta presión química provocó una selección evolutiva inevitable. Los mosquitos desarrollaron defensas genéticas: investigaciones moleculares demostraron que el colapso de los Piretroides estuvo ligado a mutaciones en sus canales de sodio, conocidas como mutaciones KDR. Al detectarse esta resistencia masiva, el país retrocedió estratégicamente en 2015 hacia el malatión para el control de adultos y apostó en 2016 por Reguladores de Crecimiento de Insectos (IGR), como el Piriproxifen, para la fase larvaria.

El mapa de la resistencia

Monitoreos del Laboratorio de Entomología del Instituto Nacional de Salud (INS) revelan que los distritos de Túcume y Ferreñafe ya figuran oficialmente en la lista nacional de localidades con poblaciones de Aedes aegypti resistentes al Malatión.

Esta realidad implica que, si un brote estalla con fuerza en Túcume o Ferreñafe, las fumigaciones tradicionales sufrirían fallas operacionales críticas. Ante este desafío, la ciencia evalúa nuevas moléculas recomendadas por la OMS, como formulaciones mixtas de Imidacloprid con Praletrina (Cielo ULV) o Flupiradifurona con Transflutrina (Fudora Co-Max), buscando romper los mecanismos de resistencia metabólica (esterasas, monooxigenasas y GST) desarrollados por el insecto.

La paradoja del Temefós

El Reporte Técnico N° 02-26 del Área de Vectores–INS (20 de abril de 2026), titulado "Actualización del perfil de resistencia de poblaciones de Aedes aegypti al larvicida Temefós tras la interrupción de su uso en el Perú", plantea una estrategia audaz: la reintroducción de un químico descartado hace una década por su alta resistencia.

Evidencia en Colombia y Brasil sugería que la resistencia al Temefós es biológicamente inestable y reversible al retirar la presión química. Tras diez años sin aplicarlo en el agua doméstica peruana, las nuevas generaciones de mosquitos "olvidaron" cómo defenderse. Bioensayos dosis-respuesta del INS revelaron que la mayoría de poblaciones nacionales recuperaron susceptibilidad total, mostrando ratios de resistencia (RR95) inferiores a 5, comparados con la cepa susceptible Rockefeller.

No obstante, el norte peruano tiene particularidades: mientras regiones vecinas muestran susceptibilidad recuperada, nuestro distrito lambayecano de Ferreñafe se mantiene como una excepción crítica con "Moderada Resistencia" (RR95 de 5.4). Esto demuestra que la resistencia responde a dinámicas ecológicas locales, haciendo indispensable contar con laboratorios regionales bien equipados.

El dilema del Piriproxifen

El control larvario en depósitos de agua es la verdadera fase de ataque para cortar la transmisión. El Piriproxifen 0.5% G ha sido el líder desde 2016, actuando como inhibidor de la emergencia; no mata a la larva de inmediato, sino que impide su transformación en adulto.

Sin embargo, el Reporte Técnico N° 01-26 del INS (16 de abril de 2026) evaluó la eficacia biológica y residualidad de las opciones comerciales usadas en salud pública: Sumilarv 0.5G (Brasil), Limitor 5 GR (India), y los peruanos Sinlarv 0.5 G y Pyrilarv 0.5% G.

Sumilarv 0.5 G y Limitor 5 GR demostraron una eficacia impecable, manteniendo la inhibición de adultos superior al 90% hasta los 60 días, incluso con recambio diario de agua al 75%. Por el contrario, Sinlarv 0.5 G y Pyrilarv 0.5% G evidenciaron una pérdida alarmante de potencia, garantizando eficacia solo hasta los 45 días postratamiento.

Un larvicida que no sostenga su residualidad por al menos 60 días compromete la logística y el éxito de las campañas de campo, reduciendo la capacidad de interrumpir la transmisión activa de epidemias en la región.

El trabajo sutil de la entomología médica demuestra que al dengue se le vence con evidencia científica. En las zonas donde el vector aún sea susceptible al malatión, es imperativo no abusar de las fumigaciones. Al mismo tiempo, urge reorientar los esfuerzos hacia el fortalecimiento de los Laboratorios de Entomología de Referencia Regional, dotándolos de recursos para el monitoreo molecular y bioquímico de la resistencia. Solo apoyando decididamente a los biólogos entomólogos de campo y laboratorio, Lambayeque logrará controlar las enfermedades que viajan a bordo del mosquito.

(*) Biólogo en Geresa Lambayeque

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