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ALCALDESA JANET CUBAS: Barriendo las calles no resolverá el problema mayor

Escribe: Jorge Chávez Pita (*)
Edición N° 1296

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  • Sus antecesores también barrieron y dos de ellos están presos y el último con sendas denuncias a cuestas.

¡No señora alcaldesa! ¡No barra las calles! Es la llamada de atención que la población le está haciendo con voz altisonante. No es la forma ni causa efecto lo que está haciendo. El barrido que usted está haciendo es para la foto, revestida de demagogia pura y un brutal engaño a la sociedad. ¡No haga eso señora!

Acuérdese que los que lo hicieron, vilmente nos mintieron, incluso, uno de ellos, está sentenciado y el otro, también encarcelado, viene aceptando la comisión de sus fechorías y el robo sistemático de los dineros estatales y, por cierto, el que recién se fue, tiene la mochila cargada de denuncias. Lo que el pueblo quiere es que usted no pase esos avatares denigrantes de ocupar el banquillo de los acusados ante un tribunal.

¿Qué es lo que debería hacer señora?

En primer lugar le diríamos que deje que barran los que deben barrer, es decir, los obreros trejos, madrugadores y especializados en el barrido de calles sucias y polvorientas. Usted no lo sabe ni lo debe hacer, quizás su casa sí, pero no las calles de la ciudad, eso nos traslada a momentos aciagos, burdos y desdeñados. Usted, alcaldesa, hasta hoy, es una dama solvente de moral y deseosa de hacer una buena gestión, lo que sí debe de hacer es que el aparato edilicio tome velocidad para alcanzar el propósito de superar estos peores momentos que nos ha tocado vivir.

¿Por qué se lo pedimos?

Ante todo, sin equivoco alguno, se lo pedimos porque queremos vivir en una ciudad medianamente confortable, integralmente desarrollada y sostenible, mas no degradante, producto del vertiginoso deterioro de Chiclayo como ciudad, otrora bien llamada “Capital de la Amistad”. En razón de ello, se hace imperativo que usted, señora alcaldesa, conforme la estructura funcional para lograr el propósito de mejorar en parte los habitos desvanecidos de una sociedad resignada que ha perdido la fe para vivir con comodidad y satisfacción, cuando sí es posible mejorar los aspectos fundamentales de una convivencia ciudadana.

Chiclayo no es lo que fue

Definitivamente hay que asentir que Chiclayo no es la ciudad que fue. La implosión estructural de veredas, calles, avenidas y parques, son el reflejo de una orbe devastada, no solo por los embates de la naturaleza, también porque reiteradamente elegimos mal a las autoridades que en vez de hacer el bien hacen el mal y, por qué no decirlo, porque la ciudanía se acostumbró a vivir con carencias y desórdenes cada vez más marcadas, siendo testigos de excepción de las tropelías cometidas por las autoridades y sus sequitos funcionales, quienes en conjunto, se apoderan del dinero con mala maña, alevosía y ventaja.

Es posible vivir en una mejor ciudad

Indudablemente que sí. Hoy es un sueño, mañana debería ser una realidad, es el reto ciudadano y la obligación imperativa de la gestión edil de hacer lo que hay que hacer, para lograr el propósito de que Chiclayo sea sostenible y un lugar donde el orden prevalezca, la tranquilidad impere, la salubridad como derecho fundamental esté siempre presente y la transparencia de la gestión edilicia exista, es decir, que deponiendo egoísmos e intereses personales, el trabajo reconstructivo sea digno y plausible, porque lo mal andado está pasando la factura, por ahora difícil de pagar.

Chiclayo quiere acción y transparencia

Los eventos naturales cíclicos del fenómeno El Niño y la visita del inesperado ciclón Yaku, han puesto a Chiclayo al borde del abismo, por lo tanto, la inercia y el continuismo de gestiones ediles pasadas, plagadas de incorrecciones sistémicas deben desaparecer, por lo tanto ya es tiempo de aterrizar en un punto medió que permita realizar un control de daños real y actuar sobre ello, claro está, con acciones prioritarias de emergencia paliativas del daño causado y, a partir de ahí, iniciar el camino hacia la recuperación de Chiclayo como ciudad.

Aún hay confianza ciudadana

La postura clara y contundente de la ciudadanía de Chiclayo, de querer vivir bien, por momentos alicaída y desvanecida aún se mantiene viva, tal es así que, la confianza quebrantada por los desmadres cometidos por las autoridades edilicias de turno, hoy se ven engrandecidas con el inefectivo accionar – hasta hoy – de la autoridad edil que lo mejor que deja entrever es transparencia y honestidad, mientras que todo siga así, la ciudadanía seguirá confiando en ella en estos aspectos. “La confianza se quebranta cuando la mentira se hace plausible y evidente”. 

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 (*) Especialista en Contrataciones del Estado.

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