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BARBADILLO: La cárcel dorada para expresidentes investigados por corrupción

Escribe: Juan Vejarano Vergara (*)
Edición N° 1296

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  • Desde Fujimori hasta Castillo son seis los exmandatarios con procesos judiciales abiertos por varios delitos; hoy ambos están presos, y Toledo podría seguirles los pasos.

En los últimos 35 años, el Perú ha tenido siete exmandatarios de la República, todos investigados por graves delitos de corrupción. El año 2007 el penal Barbadillo abría sus puertas para recibir a su primer inquilino: el exdictador Alberto Fujimori, luego de ser extraditado de Chile, sentenciado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad. Esta cárcel fue construida exclusivamente para Fujimori, pero con el paso del tiempo y la galopante corrupción en las altas esferas del poder, ahora alberga a otro exdignatario: Pedro Castillo, y posiblemente en un tiempo no muy lejano el expresidente Alejandro Toledo también sea su huésped de honor, si su extradición no se retrasa más de la cuenta.

Los escándalos presidenciales en el Perú han sido un detonante en los últimos 35 años, unos con mayores bemoles que otros, cada uno envuelto en su propia telaraña del escándalo y de la inmoralidad. Con excepción de los exmandatarios Valentín Paniagua y Francisco Sagasti, que asumieron gestiones de transición de ocho meses cada uno, el resto de gobernantes ha escrito su propia historia estrepitosa y desvergonzada, cuya imagen pública quedó desacreditada y mellada ante la población. Cada uno ha tenido un sello genuino para cavar su propia tumba política y personal. Desde el extinto Alan García, pasando por Fujimori, Toledo, Humala, Kuzcynski, Vizcarra y Castillo, todos han estado inmersos en escándalos mayúsculos propiciados por ellos mismos o por su entorno más próximo (hermanos, sobrinos, primeras damas y amigos cercanos), lo que les ha costado pérdida de credibilidad y confianza ante la ciudadanía. En su defensa, los dignatarios siempre han tratado de restar importancia al desenfreno, de entorpecer las investigaciones, de blindar a los involucrados o de dar explicaciones estúpidas, poco convincentes. Solo cuando el hecho era muy evidente, no les quedaba otra cosa que aceptar a regañadientes y, como siempre, cuestionaban la labor de la prensa por “magnificar” el entuerto. Una vieja estrategia mal utilizada por los expresidentes en su afán de contrarrestar la avalancha de críticas y no quedar como el malo de la película.

Prisión envidiable

Como digo al iniciar este artículo, cada gobernante ha escrito a pulso su propia historia de desprestigio, de deshonor. No cabe duda que el Perú está maldecido por una corrupción sistemática desde los más altos poderes del Estado, cada presidente ha terminado atrapado por este flagelo enquistado en el aparato público. Desde Fujimori hasta Pedro Castillo, son seis los exmandatarios con procesos judiciales abiertos por este y otros delitos, y un suicidio de por medio por caso de corrupción. Lamentablemente la corrupción ha socavado la legitimidad y la moralidad de las instituciones, lo que ha conllevado a mantener a la nación en una constante inestabilidad política. El año 2007 el penal de Barbadillo abriría sus puertas a un exdignatario caído en desgracia: el exdictador Alberto Fujimori, que gobernó el país durante la década del 90 hasta setiembre del año 2000. El exministro del Interior, José Pérez Guadalupe, explicó que esa cárcel se construyó especialmente para Fujimori, la cual cuenta con tópico, biblioteca, taller para pintar, una cocina, sala de reuniones, enfermería y un huerto. Y al estar al costado de la Dirección de Operaciones Especiales (Dinoes) tiene acceso a una ambulancia. Fujimori cumple una condena de 25 años por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, y los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer. Fujimori abandonó el penal el 24 de diciembre de 2017 luego de que el exmandatario Pedro Pablo Kuczynski le otorgara el indulto humanitario, el cual fue anulado en octubre de 2018, regresando a Barbadillo.

Nuevo inquilino

Pero el expresidente Fujimori no es el único huésped de ese exclusivo reclusorio. Desde el 16 de diciembre de 2022 el exgobernante Pedro Castillo Terrones es el nuevo invitado de honor en esa cárcel. Ni en el peor de sus sueños, el maestro rural se imaginó que purgaría condena en el mismo presidio y en ambientes contiguos con Fujimori. Y Fujimori tampoco imaginó que sería el único interno ilustre de Barbadillo. El aprendiz de golpista y de dictador ahora está junto al maestro del golpismo en el Perú. Castillo fue sentenciado a 18 meses de prisión preventiva mientras es investigado por los delitos de rebelión y conspiración por el fallido autogolpe del pasado 7 de diciembre. Este es el proceso más inmediato en su contra, pues la Fiscalía de la Nación lo acusó constitucionalmente de encabezar una presunta organización criminal (delitos de tráfico de influencias y colusión) enquistada en Palacio de Gobierno, con la finalidad de controlar y direccionar procesos de contrataciones para obtener ganancias ilícitas. Y si el exmandatario aprista Alan García no tomaba la decisión de suicidarse el 17 de abril de 2019 (era procesado por presunto lavado de activos en el marco de las investigaciones por el caso Odebrecht), posiblemente habría terminado en ese mismo penal. "Soy el hombre más investigado del Perú en los últimos 30 años", había dicho Alan un día antes del desenlace fatal. Conociendo su arrogancia y su ego, no iba a permitir que hagan escarnio público con él presentándolo enmarrocado ante las cámaras de televisión.

Podría ser el tercero

El expresidente Alejandro Toledo podría convertirse en el tercer mandatario en pisar la cárcel de Barbadillo, si la justicia norteamericana procede con la extradición, tal como lo solicitó en mayo de 2018 la justicia peruana, para procesarlo por presunto tráfico de influencias y lavado de activos como parte de la investigación de los sobornos que habría recibido de Odebrecht y por el caso Ecoteva. De acuerdo a la investigación de la Fiscalía, el exmandatario habría recibido 32 millones de dólares para favorecer a esa constructora en la licitación de los tramos 2 y 3 de la carretera Interoceánica. El director ejecutivo de Odebrecht en Perú, Jorge Barata, admitió que Odebrecht realizó pagos a Toledo a fin de obtener dicha licitación. Otro exgobernante que está en los entretelones judiciales y aún no se libra de recibir una condena ejemplar es Ollanta Humala, para quien la fiscalía anticorrupción ha solicitado 20 años de cárcel y 26 años para su esposa, Nadine Heredia. Ambos son acusados de una presunta financiación irregular de las campañas electorales de 2006 y 2011, con aportaciones ilícitas del gobierno venezolano y de la firma Odebrecht, por cerca de tres millones de dólares. Heredia, como primera dama, tuvo un rol protagónico en el gobierno de Humala, y en algunos casos llegó a opacar la figura presidencial. Tenía mucha influencia en las decisiones que tomaba su esposo y un carácter explosivo cuando las cosas no se hacían de acuerdo a lo que ella planificaba.

Otra historia más

La trepidante corrupción también merodeó al expresidente Pedro Pablo Kuzcynski (PPK), no por acción propia de su administración, sino mucho antes, cuando se desempeñó como funcionario del gobierno de Toledo. La constructora Odebrecht reveló al Congreso que había pagado 4,8 millones de dólares a dos firmas de asesoría vinculadas a PPK: 782,207 dólares a Westfield Capital, empresa de asesoría de banca de inversión con dirección en Miami, Estados Unidos, propiedad de Kuczynski, por siete consultorías. Asimismo, a First Capital, ubicada en la misma dirección de Westfield, recibió más de 4,4 millones de dólares por asesorías a Odebrecht en proyectos en Perú entre el 2004 y 2013. Lo detestable de todo esto es que algunos pagos ocurrieron cuando PPK era funcionario del régimen de Toledo, cuando ello por ley está totalmente prohibido. Pero el verdadero calvario de Kuzcynski se produciría un año y medio después de haber asumido la Presidencia, la bancada liderada por Keiko Fujimori le daría la estocada final, cuando se difundieron unos videos que revelaban una supuesta compra de votos en el Congreso para evitar su destitución en diciembre de 2017. El 21 de marzo de 2018, PPK renunció a su cargo en medio de acusaciones de sobornos y corrupción, antes de ser destituido por el Parlamento.

Vizcarra en la cola

Martín Vizcarra fue el sucesor de Kuzcynski en el poder. Sin embargo, los escándalos y casos de corrupción también fueron parte de su gestión. Sin una bancada en el Congreso, ni operadores políticos, lo único que lo sostenía era la legitimidad popular, tenía un sólido respaldo que lo convertía en su principal fortaleza. Esto le permitió que el 30 de septiembre de 2019 disolviera del Parlamento dominado por el fujimorismo. La calle lo respaldó por amplia mayoría. Sin embargo, su Waterloo para Vizcarra estaría relacionado con su papel de gobernador de Moquegua, entre el 2011 y 2014, donde se habrían registrado graves casos de corrupción. Colaboradores eficaces lo acusaron de cobros ilegales por más de 2.3 millones de soles de la constructora Obrainsa y de la empresa Ingenieros Civiles y Contratistas Generales, para ganar la licitación del proyecto de irrigación Las Lomas y la construcción del Hospital Regional de Moquegua. Estos hechos anómalos decantaron en una moción de vacancia del Congreso “por incapacidad moral permanente”, la cual prosperó el 9 de noviembre de 2020. Después el mismo Legislativo lo inhabilitaría por diez años para ejercer la función pública por el caso “VacunaGate”, lo que le impidió asumir su cargo de parlamentario para el período 2021-2026.

El pueblo está hastiado de esta clase de políticos que solo piensa en cómo usufructuar del poder y de las gollerías que les da el sistema por representarnos. Como ciudadanos tenemos que demostrar mayor madurez, sensatez y responsabilidad cada vez que tenemos que elegir a nuestras autoridades, para evitar que esta decrépita clase política siga definiendo el futuro de millones de peruanos y enriqueciéndose a sus anchas con los recursos del Estado.

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(*) Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Primer Vicedecano del Colegio de Periodistas de La Libertad.

 respuesta de Jimmy el 2020-10-23.

sr.walter Culqui, en pomalca los pobladores están esperando que la empresa Pomalca pague las Uit por deudas, ya que no se puede realizar ningún trámite para construir tu vivienda o solicitar algún préstamo. agradecemos revisar el tema. felicitaciones por el cargo, esperamos su gestión.

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