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¿REVOCATORIA A LA VISTA?; Operadores del turismo receptivo se pronuncian contra la alcaldesa de Chiclayo

Escribe: Jorge Chávez Pita (*)
Edición N° 1297

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En los últimos días, la gestión de Janet Cubas Carranza como alcaldesa de Chiclayo, ha sido puesta en vilo y al borde del abismo por un sector del empresariado chiclayano, como son los aperadores del turismo receptivo de la región Lambayeque. Según ellos, serían los más afectados por los daños ocasionados por las precipitaciones pluviales, las mismas que seguirán presentes en la región, y, por lo tanto, impulsarán su revocatoria.

Arguyen que la alcaldesa y el aparato edilicio que lidera, próximo a cumplir 120 días en función, no ha podido ni sabido cómo encarar los embates y los daños causados por las lluvias ocasionada por el ciclón Yaku y los inicios de El Niño. Sin embargo, bien se sabe que el primero fue imprevisible y, el segundo, siendo periódicamente recurrente, encontró un sistema de prevención precario en Chiclayo y a la región en su conjunto, que no la apartó de la total indefensión en la que se encuentra para encarar estos eventos, producto de la despreocupación de las gestiones anteriores.

La interrogante obligatoria

La posición, por ahora discursiva del empresariado a cargo de la operatividad turística de esta parte del Perú, se ve reflejada en las consecuencias fácticas de los dos últimos fenómenos naturales ocurridos y los daños que estos han causado a la “Capital de la Amistad” y los distritos donde se encuentran los atractivos turísticos más visitados, reclamo que pudiendo ser justo por parte de dichos operadores, permite plantearse la siguiente interrogante:

¿Por qué este sector no propuso el anticipo gubernativo, cuando las autoridades ediles que antecedieron a la gestión de Janet Cubas, miserablemente, con total desparpajo y alevosa ventaja, destrozaron a Chiclayo como ciudad, incluso, sin que para ello, en algún periodo edilicio, se hubieran suscitado eventos naturales como los que hoy nos toca soportar?

La respuesta

Soliviantar a la ciudadanía para que adopte una actitud de protesta mediante un pedido de revocatoria del mandato conferido a la actual autoridad edil, no estando este pedido apto para su ejecución formal basado en la legislación electoral, no hace sino retroalimentar la crisis que ya venía sosteniendo la jurisdicción regional, por cuanto, si bien es cierto la región Lambayeque viene siendo una de las regiones más golpeadas por ambos fenómenos naturales, el pedido del sector turístico se desnaturaliza cuando bien sabemos que el gobierno central no apoya ni abastece los presupuestos necesarios para encarar los embates y paliar en parte los daños ocasionados por ambos eventos naturales.   

Aún no es el momento

Si bien es cierto, hasta antes de la ocurrencia de ambos fenómenos, la gestión edil de Janet Cubas Carranza, venía siendo cuestionada por su falta de experiencia y sus obvias carencias para encarar la gran problemática heredada, el momento no es consecuente para adelantar opinión sobre una revocatoria que, por hoy, no tiene un sustento formal y legalizado, máxime si su gestión aún es corta y la problemática encontrada es frondosa y dificultosa para su solución, por lo tanto, no es oportuno pedir a estas alturas el recorte del mandato de la actual autoridad. Eso podría generar más inestabilidad y zozobra poblacional.

Chiclayo como ciudad

El 18 de abril de 1835, Chiclayo fue elevada como una provincia más de la nación. Esta urbe, la cuarta más poblada del país, tiene una imensa historia arqueológica, fructíferas actividades agroindustriales, turísticas y una preponderante actividad comercial que la coloca como eje central y emporio de esta actividad en la zona nororiental y una parte de la región Cajamarca.

Ahora Chiclayo ya no es la ciudad que fue,  ideal para emprender y vivir, a pesar de estar ubicada en una zona tropical y estratégicamente central, quizás siga siendo catalogada como la “Capital de la Amistad”, debido a la hospitalidad de su gente alegre y amigable, pero ya no es la ciudad tradicional, confortable, segura, ordenada, dueña de sus tradiciones muy arraigadas. Somos lo que somos y estamos como estamos, por que las autoridades de turno desmadraron a una población pujante y orgullosamente engrandecida, restándole confort a su habitabilidad, poniendo en vilo su bienestar y su salubridad, hoy más plausible que nunca en su degradación como ciudad. 

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(*) Especialista en Contrataciones del Estado.

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