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MÁS DE 200 CASOS EN CHICLAYO: El brote de mano, pie y boca que pone en alerta a Lambayeque

Escribe: Heber Silva Díaz (*), Franklin Aguilar Gamboa (**)
Edición N° 1449

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En el último mes el hallazgo de niños con la enfermedad de mano, pie y boca (EMPB) ha puesto en alerta a las instituciones educativas y de salud locales; y, ha preocupado a padres de familia en la región Lambayeque por tan repentino brote. En efecto, a la fecha de redacción del presente artículo solo en la provincia de Chiclayo se han reportado más de 200 casos procedentes de diversas instituciones educativas, principalmente del distrito de Santa Rosa, de donde proceden la tercera parte de los casos.

La EMPB es una infección viral común y estacional, generalmente de curso leve, que afecta principalmente a niños menores de 5 años, aunque también puede presentarse en adultos. La causa está asociada a múltiples especies dentro del género Enterovirus, siendo el serotipo Coxsackievirus A16 y el Enterovirus 71 (EV-A71) los más comunes, este último detectado frecuentemente en los casos más graves.

La transmisión del virus

Se ha demostrado que el virus causal se transmite por contacto directo a través de secreciones nasales, saliva o líquido de las ampollas de personas enfermas. También se transmite por vía fecal-oral, a través del contacto con heces contaminadas (usual en baños de guarderías, colegios y cambios de pañales). Además, es posible la trasmisión a través de objetos contaminados, como juguetes, toallas y superficies. Todas estas formas de transmisión deben tenerse en cuenta para adoptar las medidas de control

Reconociendo la enfermedad

La enfermedad suele seguir un patrón predecible tras un periodo de incubación de 3 a 6 días. Esta comienza con fiebre, malestar general, dolor de garganta y pérdida de apetito. Después de uno o dos días, aparecen lesiones ulcerativas en la boca, que se convierten en úlceras dolorosas. Finalmente, se presenta el sarpullido cutáneo, como manchas rojas o ampollas pequeñas en las palmas de las manos, las plantas de los pies y, en ocasiones, también en los glúteos o la rodilla. Por lo general, estas lesiones cutáneas no causan picazón, pero pueden ser dolorosas al tacto.

Es importante tener en consideración que esta enfermedad es estacional y recurrente y que en realidad aparece cada año, aunque con diversos grados de magnitud. En Lambayeque, el último brote significativo ocurrió en el 2022 y aunque la propagación actual ha superado los registros habituales, este no es un brote único ni aislado. En efecto, este año 2026 varias regiones del país han notificado el incremento de casos EMPB. De este modo, según registros de la sala situacional del MINSA a nivel nacional, se sabe que el número de casos de EMPB se ha duplicado respecto al año anterior.

Diagnóstico e investigación

El diagnóstico de la enfermedad es fundamentalmente clínico, basado en la apariencia de las lesiones y la edad del paciente. Por ese motivo, es importante dirigirse al centro de salud más cercano o médico de confianza tan pronto se reconozcan uno o más síntomas. Por su parte, cuando ocurren incrementos atípicos de casos —como en el presente año—, resulta crucial identificar al agente causal y determinar su serotipo específico, ya que algunos están asociados a mayor severidad y suelen requerir que el sistema de salud pueda anticipar y ajustar estrategias de monitoreo clínico ante la presencia de algún agente en específico.  En este escenario, principalmente se requiere de análisis genómico que permita caracterizar al patógeno con precisión, y en dicha labor el biólogo molecular desempeña un rol insustituible.

¿Cómo prevenir la infección?

  • Al ser una enfermedad altamente contagiosa, la prevención se basa en la higiene:
  • Lavado de manos frecuente con agua y jabón, especialmente después de ir al baño o cambiar pañales.
  • Desinfección de superficies y objetos compartidos, principalmente en guarderías, entornos escolares o en caso donde un paciente esté infectado.
  • Evitar el contacto cercano con personas infectadas o con sospecha de ellas.

 

Aunque suele ser una enfermedad benigna, con poca probabilidad de complicaciones, es importante vigilar signos de deshidratación o alteraciones neurológicas poco comunes. En la mayoría de los casos, el cuerpo genera inmunidad contra el virus específico que causó la infección, aunque es posible contraerla nuevamente por una cepa distinta.

La EMPB se reportó por primera vez en Toronto, Canadá, en 1957, donde se registró una epidemia infantil con manifestaciones clínicas clásicas. Un año después sería identificado el agente causal, Coxsackievirus. Los hallazgos fueron publicados en el Canadian Medical Association Journal, reportando la enfermedad de forma descriptiva como "un brote de enfermedad febril con lesiones faríngeas y exantemas". Sin embargo, el origen del nombre actual como: "enfermedad de mano, pie y boca", fue acuñado dos años después por John Alsop en un brote en Birmingham, Inglaterra, en 1959; debido a la analogía con la “enfermedad pezuña, boca” como se le conoce también a la fiebre aftosa del ganado vacuno. Quedando establecido para todo el mundo como EMPB, por sus siglas, desde 1960 como su nombre oficial.

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(*) Doctor, biólogo microbiólogo.

(**) Magíster, biólogo microbiólogo.

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