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¡VALE UN PERÚ! PA͍S DE ORO

Escribe: Periodista Rosa Chambergo Montejo
Edición N° 921

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La vida es un camino lleno de dificultades. Ya sea a nivel personal o como colectividad, como sociedad o país. Siempre habrá obstáculos que vencer. La historia del Perú nos muestra que nuestro devenir ha estado signado por circunstancias trágicas de las que hemos salido airosos. Hace tres décadas, por ejemplo, el Perú estuvo azotado por la violencia terrorista, lo que motivó una situación que nos llevó a un enfrentamiento conocido como “guerra interna”, que tuvo un costo social enorme para el país: alrededor de 70 mil muertos, la mayoría de ellos a manos de los grupos demenciales que enarbolaban el terror como absurda alternativa para crear un nuevo Estado. Hemos vivido épocas de crisis económica, de hiperinflación, de escasez, que nos pusieron al borde de la desesperanza. Y si bien es cierto que todavía hay pobreza en el país, también lo es el hecho de que el Perú –gracias al esfuerzo de los peruanos- logró sortear la tempestad y comenzar un proceso de reactivación económica que muchos califican como “el milagro peruano”. Hoy el Perú es un país viable, encaminado en la ruta del desarrollo socio-económico y eso es un motivo de tranquilidad, pero a la vez una realidad que nos obliga a no bajar la guardia. No cabe duda de que esta patria es grande, fuerte, valiosa. Y llena de sorpresas, de ejemplo de esfuerzo silencioso, como el esfuerzo de miles de obreros, de amas de casa, de trabajadoras del hogar, de canillitas, de estibadores, de hombre y mujeres humildes, que trabajan sin esperar una condecoración, a veces ni siquiera un sueldo básico. Precisamente, en los últimos días una mujer modesta, venida de un centro poblado humilde ubicado en la serranía profunda del departamento de Junín –una zona donde “la modernidad” parece no haber llegado–, nos ha dado una satisfacción enorme. Nos referimos a la atleta peruana Gladys Tejeda Pucuhuaranga, quien ganó la medalla de oro en la especialidad de maratón en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 (Canadá), triunfo, que ella dedicó especialmente a su madre Marcelina Pucuhuaranga, su principal motivación. Pero todos los peruanos nos emocionamos con esta noticia que rápidamente se convirtió en tendencia en todas las redes sociales de Internet y fue información de primera plana en los principales medios de comunicación del mundo entero. Muchos nos hemos emocionado hasta las lágrimas al saber que la historia de esta campeona es una historia de lucha y de esfuerzo. Cómo no estremecerse al sabes que cuando fue de niña iba corriendo a todos lados para ayudar en las tareas del hogar, muchas veces con zapatillas rotas. Y que cuando ya empezó a entrenar lo hacía levantándose en la madrugada aún en medio de la lluvia y la helada, para correr a más de cinco mil metros de altura, y que no tenía auspicio económico de nadie. Pero ella siguió firme en su propósito y a lo largo de su carrera como atleta ha ido de menos a más. Ella recuerda que una vez compitió en una carrera donde el premio era una cocina, pero que perdió porque corrió con zapatillas prestadas que le quedaban muy apretadas. ¡Tremenda lección!, especialmente para aquellos peruanos que no trabajan, que “se la llevan fácil”, ya sea desfalcando los dineros del Estado desde una oficina burocrática o robando y haciendo daño a gente inocente. ¿Qué lección nos deja? Gladys Tejeda nos ha dado una brillante lección de peruanidad, de trabajo, de motivación, de lucha frente a la adversidad. Y ha puesto, otra vez, en alto el nombre del Perú, al mismo estilo que un Miguel Grau, un César Vallejo o un José Abelardo Quiñones. Como mujer, ella encarna a la mujer peruana valerosa y luchadora, como una María Parado de Bellido, heroína sin par que no se achicó ante la injusticia, o una María Elena Moyano, asesinada en 1992 en Villa El Salvador por enfrentarse con su voz de protesta a los terroristas de Sendero Luminoso. El Perú tiene –en aquellos hombres y mujeres que son el modelo de peruanidad- mucho de qué enorgullecerse. Me pregunto, ¿Cuántas personas como Gladys Tejeda están luchando en este mismo instante sin que nadie lo sepa? Esos peruanos anónimos, que están de hambre, de frío y de sed, y siguen en pie: trabajando y estudiando en busca de un futuro mejor. Pero cuidado, que desde la otra orilla, desde la comodidad que tienen muchos peruanos, también es fácil subirse al carro del triunfo. Eso lo hemos visto en muchos medios de comunicación que tienen una doble moral: por un lado hablan de valores, realizan “sesudos reportajes”, se erigen como el bastión de la honestidad, pero que al mismo tiempo propalan programas con contenidos reñidos con la ética y la moral. Me refiero a la llamada “prensa amarilla y sensacionalista” y a la “televisión de basura”, que difunden programas que estupidizan, que embrutecen a la juventud, que crean ídolos de barro y arquetipos de la vanidad y la fatuidad. Si bien es cierto que el Perú vive un despegue económico, también lo es el hecho de que tenemos una enorme crisis de valores, que ha derivado en el aumento de la violencia social, de la violencia familiar, de la inseguridad ciudadana. Con horror vemos casos de crímenes execrables: violaciones de menores, feminicidio y parricidio, que nos entristecen y lastiman a todos los que vemos este panorama. La sub cultura y la ignorancia son males que se enquistan como un cáncer en la sociedad. Coincido plenamente con el periodista César Hildebrandt: en las próximas elecciones presidenciales los peruanos tenemos que votar por el candidato que ofrezca duplicar el presupuesto que se asigna al sector Educación, salir de ese 3 % y superar la valla del 6 %, que es lo que mínimamente se necesita para mejorar la educación de los peruanos. Solo la educación salvará al Perú. Nosotros podemos. Ya basta de seguir siendo solo espectadores, de pensar que solo en países como Estados Unidos, China o Japón es posible el desarrollo. Y de esto tenemos que aprender todos: sociedad civil, autoridades y políticos. Poseemos todos los recursos naturales, el talento y la fuerza para lograrlo. Igual que la atleta Gladys Tejeda, si queremos lo podemos conseguir, con dedicación y lucha, porque nada es fácil en la vida. Solo así podremos lograr que el Perú de el gran salto al progreso material y espiritual. ¡Feliz Aniversario Nacional! Usted también vale un Perú por dar lo mejor de sí en este país de oro, el país de Tejeda, el país de usted y el mío.

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